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SAMA-La Anomalía Magnética del Atlántico Sur.

Actualizado: 5 mar 2023

La mayor parte del campo magnético de la Tierra se origina en lo profundo de su núcleo, en el límite entre el núcleo exterior fundido y el manto sólido. El campo magnético se extiende más allá de la superficie hacia el espacio y actúa como un escudo protector alrededor del planeta, repeliendo y atrapando las partículas cargadas del Sol. Pero sobre América del Sur y el océano Atlántico sur, un punto inusualmente débil en el campo, llamado Anomalía del Atlántico Sur (SAA), permite que estas partículas se sumerjan mucho más cerca de la superficie.


 


Los Valores mostrados están en la unidad nanoTesla (nT), que equivale a 0,00001 G (gauss). En la zona de menor intensidad su valor es de unos 22000 nT o sea 0,22 G. Como referencia compárese con el valor del campo de un imán de heladera que anda aproximadamente en 50 G.

 

Desde 1840, se miden los valores del campo geomagnético y se a visto la variación de posición de esta Anomalía que fue desde el Sur de África hasta la región del Cono Sur, actualmente (con Uruguay como epicentro de dicha Anomalía). Recientes estudios, observaciones y pronósticos muestran que la región afectada se está expandiendo hacia el oeste y continúa debilitándose en intensidad, a razón de 98 nT/año (Fuente sciencedirect.com, vol 69, n° 5). Los datos de observación de 2015-2020 encontraron que la SAMA recientemente comenzó a dividirse de un solo valle, o región de intensidad de campo mínima, en dos celdas; y los modelos hasta el año 2025 muestran que la división continúa en el futuro, creando desafíos adicionales para las misiones satelitales. (Fuente NASA).


Dado que el campo geomagnético cambia en el espacio y el tiempo y su fuerza de dipolo magnético está disminuyendo continuamente ( Thébault et al., 2015 ), el futuro de esta gran anomalía es un desafío de importancia teórica y práctica debido a los efectos de alta influencia en la salud humana y el impacto en la eficiencia instrumental. De hecho, la disminución de los valores de intensidad de la SAA está lejos de ser un efecto regional, y los valores deprimidos de la SAMA cubren una gran área en el Océano Atlántico Sur y áreas adyacentes. Además, estudios muy recientes ( De Santis et al., 2013) indican que la extensión del área del SAMA sigue una aceleración logarítmica periódica que se asemeja al comportamiento de un sistema crítico que se mueve hacia una transición crítica. Este comportamiento del campo geomagnético parece presente ya que se dispone de mediciones históricas o instrumentales del campo geomagnético. Otra característica interesante es que este bajo valor de la intensidad del campo geomagnético en latitudes bajas se complementa con un aumento en las regiones polares (como es el caso del llamado Siberia High) y este es el escenario clásico para una excursión o inversión del campo geomagnético.


Lamentablemente los estudios están dirigidos hacia el daño que puede general en nuestra tecnología, no se estudian los posibles (y para nosotros, seguros) efectos sobre la salud humana. Se sabe que la radiación en los momentos de tormenta solar, generan en nosotros repercusiones físicas, mentales y seguramente emocionales, debido a la radiación de alta frecuencia que llega a nosotros (a pesar de contar con nuestra Magnetósfera de proteccion terrestre). Hay varios estudios al respecto (ver otras publicaciones de este blog), la mayoría en zonas donde las Magnetósfera tiene valores muy superiores a los de Uruguay y aledaños (así que pueden imaginar que pasará aquí durante esas tormentas).


Un caso bien estudiado es el de los pilotos de avión. Las tripulaciones de aeronaves y los pasajeros frecuentes se ven expuestos a mayores niveles de dosis de radiación espacial debido a la frecuencia con que vuelan. La tripulación de vuelos que normalmente operan a baja altitud, como la mayoría de los aviones a hélice, difícilmente superarán una dosis anual de 1 milisievert. Sin embargo, la tripulación que atiende rutas polares de larga distancia podría exponerse a una dosis efectiva anual de hasta 6 milisieverts. El efecto de la radiación en el organismo vivo, es acumulativo. “En sus normas de seguridad, el OIEA tiene una sección específica (GSR Part 3, sección 5) en la que se exponen las opciones que tienen los Estados Miembros para reducir la exposición de las tripulaciones de aeronaves a la radiación”, explica Tony Colgan, Jefe de la Dependencia de Protección Radiológica del OIEA. La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) controla las horas de vuelo de las tripulaciones de aeronaves y también establece límites para las dosis de radiación a las que estas pueden exponerse. Ahora es lógico suponer, que debido a que en esta zona la Magnetósfera presenta una depresión (como un pozo, de 0,60 G como promedio en el resto del mundo, a 0,22 G en la zona del SAMA), estamos expuestos a la radiación exterior a niveles de como si viajaramos a altas altitudes. Saquen sus propias conclusiones.


Esperemos que algún día se tome enserio, así como lo están haciendo con las posibles implicancias de la tecnologóa 5G en la salud, los efectos de la baja intensidad de nuestro escudo magnético terrestre. Por lo pronto nosotros, desde el Centro de Investigación y Desarrollo, seguiremos investigando, con nuestras escasas posibilidades, y brindando la información para el que la quiera tener.

 


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